Una página sin pretensiones
No pretendemos otra cosa que contar historias de barrio. O mejor historias de gentes de cierto tipo de barrios, gente nacida u obligada a sucumbir a la cotidianidad de estos lugares que se encuentran a caballo entre el inicio de gueto y la imposición de la modernidad, en los que los sucesivos gobiernos han ido arrinconando a los que por una u otra razón se encuentran al borde de la exclusión social.
Cada Comunidad Autonómica tiene sus barrios y algunas más de dos. Viviendas sociales de renta baja o en propiedad proveniente de las antiguas formaciones sindicales, también llamadas casas de la Falange durante la época 'franquista' y que al cabo del tiempo fueron pasando a manos de sus usuarios sin que por ello perdieran el carácter social que las impulsó.
Sobre las vidas de sus ocupantes, algunos orgullosos otros desubicados, los más abnegados o derrotados es de lo que queremos hablar. Por qué queremos hacerlo o porque nos creemos con la sabiduría o autoridad para hacerlo lo vamos a dejar de momento aunque acaso algún día también lo expliquemos pero ni es la intención ni este el momento. Lo que si haremos es poner voz a seres sin ella y contaremos historias que nunca se cuentan por resultar incómodas.
Baste decir que si alguien se quiere sumergir en estos barrios con intención de averiguar como viven y sobre todo por qué, lo primero que sentirán es una extraña sensación de confusión al comprobar que nadie parece ser quien es, o lo parece a duras penas. La mayoría está a disgusto y daría cualquier cosa por marchar, todos, sobre el papel, son pobres, casi excluidos sociales pero, a menudo, los coches estacionados al píe de sus viviendas son de alta gama. Esto suena a tópico que pretendamos desmontar pero no es así, lo primero porque todos sabemos que hoy se puede adquirir un vehículo de cualquier gama y con buen aspecto por poco dinero y lo segundo porque de lo que vamos a hablar es de nuestro mundo interior. De sentimientos.
Ahondando un poco, encontraremos juntos que no revueltos a trabajadores, jubilados, parados, funcionarios, empresarios y maleantes conviviendo de una manera nada fácil en un espacio del que es tan complicado salir como quedarse.
